Personaje / 21 de agosto de 2021

“Los mejores años de mi vida han sido en Buenavista”: Ricardo Insignares

Para el buen funcionamiento y éxito del centro comercial de Buenavista, Ricardo Insignares ha sido figura clave. Lo conoce como la palma de su mano desde que se construyó la primera edificación hace 20 años.

Zoraida Noriega

En noviembre el centro comercial cumple dos décadas bajo el mando del arquitecto y único gerente. *Tan significativo aniversario no pasará inadvertido porque ya están alistando una programación especial para celebrarlo.

La capacidad y liderazgo del arquitecto Ricardo Insignares Sueke lo llevaron hace dos décadas a ocupar la gerencia Buenavista, uno de los centros comerciales más modernos y simbólicos de Barranquilla que hoy agrupa a dos edificaciones integradas a través de un puente peatonal.

En su cargo, tuvo la fortuna de ver nacer y crecer tanto a Buenavista I como el II, porque además de ser su único gerente, fue uno de los arquitectos que “le metió mano” a los planos de la construcción para que todo se cumpliera a cabalidad, y estuvo pendiente también en la adecuación de los locales.

Con su esposa Janeth y sus hijos Juan David y Stephanie.

Para este barranquillero de armas tomar han sido 20 años llenos de retos y satisfacciones que le han marcado tanto en lo profesional como en lo personal. Aunque antes mantenía un bajo perfil, con el paso del tiempo ha sido imposible porque hoy todos lo conocen y a todos los saluda con el mismo cariño. Reconoce que el trato constante con la gente hizo que dejara a un lado la timidez que lo caracterizaba, por eso confiesa que  son muchas las enseñanzas recibidas.

Sumado a su buena gestión, por su don de gestes, amabilidad y solidaridad, se ha ganado el respeto y admiración de sus empleados y visitantes al mall.  Con razón dice que  “después de mi familia, el centro comercial significa para mí la vida entera, sigo inmensamente agradecido, y de mi parte yo también lo  he entregado todo”.

El imponente centro comercial. Las dos modernas edificaciones están unidas por un puente peatonal que ha servido para realizar exposiciones fotográficas.

Su jornada laboral comienza a las 8 am y termina a las 7 de la noche, pero desde su casa sigue conectado virtualmente con sus empleados las 24 horas del día. Ni cuando le dio Covid-19  dejó de estar pendiente. Apenas superó  el virus, luego de que los médicos le dieran vía libre, Ricardo se fue a trabajar. “No me amilané en lo más mínimo, porque sentí que no podía abandonar el barco para seguir llevándolo a puerto seguro”.

 “Siento que me he vuelto adicto al trabajo, me hace falta. A veces, un domingo por ejemplo, saco una excusa para irme al centro comercial, solo para sentirme que no fui para ver cómo está marchando todo”, apunta entre risas.

PLATAFORMA CULTURAL

A las 4 de la mañana sale todos los días a caminar no solo para beneficiar su salud sino para recargar baterías y así poder emprender con buena energía su labor cotidiana. Pero sus habituales caminatas no terminan ahí. Una vez llega al centro comercial hace un recorrido piso por piso, bajando y subiendo escaleras de las dos edificaciones, inspeccionando su alrededor para que todo esté marchando bien y que los 160 almacenes estén cumpliendo las normas, etc.

Durante la temporada de Carnaval todos los años se exhiben las fantasías que han lucido sus ex reinas. Y Navidad, el centro comercial monta una espectacular decoración para deleite de sus numerosos visitantes.

Luego se va a su oficina para organizar documentos, responder llamadas y  poner al día los departamentos que están bajo su mando como mantenimiento, salud ocupacional y ambiental, el buen manejo de la convivencia y hacer lo que de pronto se le ocurra. Todo, para garantizar y velar por el buen funcionamiento y operación de Buenavista.

Insignares es quien organiza mensualmente las reuniones de la junta directiva para rendir informes y ofrecerle alternativas e indicadores para el mejoramiento y posicionamiento del negocio. “La directiva es muy proactiva, entre los socios y copropietarios hay mucha familiaridad; entre ellos jamás han habido enfrentamientos como suele suceder con otras juntas. Es un acierto, porque han sido los mismos miembros que la conforman”.

Los esposos Insignares en el día de la boda de su hijo Juan David y Giselle.

Pese a que ambos mall  disponen de restaurantes de todo tipo y una amplia plaza de comidas, religiosamente saca tiempo para almorzar en su residencia al lado de su esposa Janeth, sus hijos Juan David y Stephanie, y su nuera Giselle Muñoz. “Es uno de los pocos momentos que tengo para compartir con mi familia, es lo que más disfruto”, agrega.

Ricardo es también un gran promotor de la cultura. Con el apoyo de la directiva, otro de sus logros es haber combinado la actividad comercial con la cultural y social ofreciendo un espacio para que el público, mientras hace sus compras, pueda disfrutar de exposiciones florales, artesanales, de pintura; lanzamientos de libros, desfiles de modas y actos del Carnaval, entre otros. 

Siempre goza a plenitud el Carnaval acolitado por su esposa.

“En ese sentido, a través de los años, hemos venido posicionando Buenavista. A raíz de la pandemia tuvimos que suspender las misas que todos los domingos veníamos celebrándolas congregando hasta 200 personas, pero ya estamos organizando todo para reanudarlas”

MUCHAS VIVENCIAS

Manejar la gestión y control de dos inmuebles con una gran cantidad de copropietarios y arrendatarios es una tarea complicada, pero más aún cuando se presentan hechos inesperados como el caso del incendio ocurrido en Buenavista I  en 2019, que de manera oportuna pudo ser controlado, aunque algunos locales fueron afectados.

“Fue un año muy duro que prefiero no recordar. Dios me dio mucha fortaleza para enfrentar esos momentos. Lo más grato, fue recibir después la solidaridad de la gente. No pensamos que Buenavista representara tanto para los barranquilleros”.

La llegada de la pandemia y las manifestaciones de protesta que dejaron actos vandálicos contra el sector comercial, fueron motivos para que se desvelara y estresara.

Tal como ha ocurrido mundialmente, muchos negocios cerraron  sus puertas y otros se trasladaron, pero viéndole la parte positiva a ese impacto de la crisis pandémica, nos está generando un cambio porque están entrando marcas nuevas. Eso va en el mismo proceso de renovación en las empresas, que a veces es necesario”.   

Como gerente, para sortear lo de las marchas, contó que  “nos pusimos del lado de ellos a sabiendas que la gente está en libertad de expresarse, pero que no hubiera vandalismo. Entendieron nuestro mensaje, y no nos tocaron. ¿Qué estrategia utilizamos? ¡A Dios! Yo soy muy piadoso, le pedí a Dios que nos protegiera y nos blindó. Claro, no dejamos de tener unos planes de reacción con nuestro equipo, por si algo pasaba” explicó.

En cuanto al aumento de centros comerciales en Barranquilla, Ricardo dice que “al igual que cualquier ciudad desarrollada en el mundo, la capital del Atlántico no solamente se va a quedar con 2 o 3 complejos de este tipo;  siempre tienen que aparecer otros sitios, dentro del medio, que tengan la misma oportunidad de ir creciendo a la par de la ciudad”.

Refiriéndose al Mall Plaza, que también está unido por otro puente peatonal convirtiendo a Buenavista en el complejo comercial más grande y completo del país, explicó por último que aunque pertenece a otra sociedad, “tenemos cosas que nos unen, trabajamos juntos. Nos unimos para generar una mayor plataforma comercial”.

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