Lo último / 24 de febrero de 2024

‘Los rasguñaos’, una dulce tentación en pleno tiempo de reflexión

La vieja tradición de endulzar el paladar con una gran variedad de dulces costeños, ya está a la vuelta en la Cuaresma.

Miguel Utria

Mujeres de la comunidad afro están listas para ofrecer a la gente de Barranquilla los más apetitosos manjares que se degustan por esta época en la ciudad. El de ‘orejero’, la gran novedad en esta temporada.

‘Orejero’, el grano con que se preparará la novedad de dulces para este año.

Desde el pasado lunes 19 de febrero Juana Fontalvo montó su puesto de dulces a un lado del parque Tomás Suri Salcedo, en plena calle 72 de Barranquilla, a la espera de que transeúntes o conductores de los cientos de vehículos que por ahí pasan cada día, lleguen hasta ella atraídos por los bocadillos que exhiben en su mesa al aire libre.

Haber llegado temprano le asegura no solo disponer de un lugar para realizar su trabajo en esta temporada de Cuaresma y Semana Santa sino que la gente se vaya familiarizándose desde ya con sus exquisiteces, propias del ‘rasguñao’, como se les conoce en el Caribe.

Juana hace parte de una numerosa familia en la que las mujeres, pertenecientes a tres generaciones, comenzaron a preparar sus postres para deleitar el paladar de los amantes de los dulces, conservas y demás manjares que solo ellas preparan con el punto exacto del sabor y agrado de sus clientes.

El dulce de coco con leche nunca falta en esta época.
El de corozo, es otro de los manjares.

En la mesa de Juana se exhiben en tazas, cuidadosamente protegidas por papel plástico, 10 clases de dulces, desde los más tradicionales hasta las novedades que ellas ofrecen cada año y que promueven buscando que los mismos se posicionen en el gusto de la gente y se queden en el mercado como  ocurrió hace unos años con el ‘Mongo mongo’, que sigue gozando de gran demanda.

Juana Fontalvo, vendedora de dulces en el parque Tomás Suri Salcedo. Dice que es la primera mujer palenquera que llegó al puesto de ventas de dulces para esta Cuaresma y Semana Santa.
El de papaya con piña es uno de los más apetecidos.

Ñame, guandú, corozo, papaya con piña, mango, mongo mongo, coco con leche, arequipe y papaya en caballito, además de cocadas, enyucados, bolas de chocolate y de tamarindo hacen parte de los productos que Juana ha llevado a su puesto de ventas en estos primeros días de ventas, cuando apenas inicia la cuaresma.

Asegura que hay otros dulces los que este año se tiene previsto vender, entre ellos el de durazno, ciruela, maní, coco con maní, leche cortada e icaco, y la novedad para esta temporada 2024: el orejero cuya base es el grano del árbol del mismo nombre que se cultiva especialmente en el Magdalena para uso agrícola y ganadero.

“Sí, nosotras siempre nos inventamos algo nuevo. Algo se nos ocurre para que la gente tenga algo nuevo que llevar o comer. Para este año vamos a probar con ‘el orejero’, que es un grano parecido a la zaragoza, pero hay que mandarla a traer de los lados de Santa Marta”.

Explicó que el grano del orejero, al igual que como se hace con el dulce maní,  se tuesta, se muele y luego con la harina se hace la preparación del dulce con una receta parecida a la que se emplea para preparar el dulce de guandú, y que lleva además de azúcar, clavos de olor, canela nuez moscada y bastante leche.

Con 35 años de experiencia en la preparación de dulces, conservas, cocadas, alegrías, bollos y demás comestibles, Juana Fontalvo siente que muchos de sus clientes fijos, conquistados con el pasar de los años, no le compran sino a ella, por eso cada vez que saca productos a la calle, ya llevan asegurado un éxito en ventas.

Pero además Juana tiene una destreza que le permite preparar diferentes clases dulces al mismo tiempo y en un espacio de dos horas, por lo que dice el tiempo se hace rendir cuando uno se dedica de lleno a una tarea cualquiera.

En vasos desechables y de diferentes tamaños se sirven los dulces de Juana Fontalvo.

“Lo que pasa es que hay dulces que yo puedo dejar en el fogón a fuego lento y dedicarme a hacer otras cosas mientras ellos van tomando punto. Pero hay unos como el de leche o ñame que no se pueden dejar solos ni un minuto, sino estar ahí meneándolo hasta que sea momento de bajarlo. A esos no se les puede dejar de echar ojo porque se pegan o se ahúman. Además el de guandú es el más complicado y que más tiempo quita para su preparación”.

Según Juana, durante los 35 años que lleva en la elaboración de dulces y el tiempo en que su mamá y tías los preparaban tradicionalmente los han cocinado con fogón a base de carbón, pero que este año los ha preparado en estufas a gas.

Ella se adelantó a sus familiares, pero asegura que el lunes próximo llega el resto de sus parientas que son más de 30, entre hermanas, cuñadas, nueras y sobrinas, quienes ya tienen un lugar previsto para la realización de su actividad tipo feria, que organizan y desarrollan ellas mismas pues no cuenta con apoyo de institución alguna.

“La alcaldía nos da el permiso porque saben que nosotros nos dedicamos a esto desde hace años, pero no recibimos apoyo de ninguna clase ni de nadie, cada una está organizada en sus casas con su familias, nos ponemos de acuerdo para venir cada año, y ya cada quien sabe el puesto que le toca, que es el mismo de otros años”.

Las bolitas de tamarindo, están entre la variedad de dulces.

Juana dice que pesar de que recién ha comenzado la venta de sus dulces, siempre hay gente que pasa y les compra, inclusive personas que pasan en sus carros, se detienen o regresan para comprarles los dulces, y manifiesta que el que mayor ha cautivado el gusto de la gente es el de coco con leche.

Los precios de sus manjares depende de la medida de los vasos que tiene a disposición de los clientes, los más pequeños cuestan 5 mil pesos, hay de 10 mil, 20 mil, etc. Sin embargo cuando el cliente quiere 3 mil se lo venden.

“Yo le vendo lo que el cliente desee, lo importante es que los prueben porque de seguro todos o cualquiera que escojan les van a gustar”, apunta Juana, quien llega al puesto desde las 10 de la mañana hasta las cinco o seis de la tarde.

Entre sus parientas se han preparado para estar en el parque hasta el Domingo de Resurrección, que es el 31 de marzo, aunque asegura que varias de ellas siguen hasta por dos semanas más.

“Ya las morenas estamos en el parque, le decimos a la gente de Barranquilla que se acerquen a comprar sus dulces, que no se van a arrepentir”, apuntó Juana con la esperanza de que más de uno de nuestros seguidores y lectores se animen y acepten su invitación.

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