Foto ilustración. (Carlos Contreras Merino)
Ni cantaletas, amenazas, o castigos que afecten a toda la familia. A estas alturas del nuevo año escolar lo que su hijo requiere es un plan de estudio para sus ratos libres que él debe seguir al pie de la letra. Más de 725 mil estudiantes repitieron el año en 2024.
Pasadas la temporada de fiestas en la región Caribe, puede asegurarse que ahora sí comenzó en serio el año escolar para los estudiantes de la región. Es tiempo de que los niños y adolescentes asuman sus compromisos académicos con responsabilidad y disciplina.
En esta etapa es crucial el rol de la familia, sobre todo en aquellos casos e n los que estudiantes presentan debilidades. No hay que olvidar que Colombia es uno de los países con las tasas de repitencia escolar más altas entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), según el informe Panorama de la Educación 2024.
Ese documento revela que el territorio nacional lidera en repitencia tanto en educación primaria como en básica secundaria, con tasas del 8,3% y 10,5% respectivamente, en el que coloca al país por encima de naciones como Luxemburgo (9,7%) y Sudáfrica (8,6%). Estas cifras reflejan una problemática que se ha intensificado en los últimos años, especialmente tras la pandemia de covid-19, y que afecta a más de 725.000 niños, niñas y adolescentes en el país.
Si su hijo encaja en estas estadísticas, es decir, si ha repetido año escolar en los últimos tiempos, ¿qué manejo darle en casa? La comunicadora social y pedagoga Miriam Ahumada recomienda cuatro acciones: “No subestimar al estudiante, no estigmatizarlo, identificar las dificultades del proceso enseñanza-aprendizaje, y motivar al estudiante a aprender del error”.
Los expertos en la materia recomiendan a los padres
• Tener una actitud de escucha. Tener presente que todos han cometido errores y que todos han escuchado “se lo dije”.
• No amenazarlos con sacarlos del estudio, sino buscar inmediatamente un colegio, en especial que elija el estudiante pues a veces el ambiente no es lo más propicio.
• Debe haber una actitud reparadora por parte del estudiante. Es decir, no un castigo como tal, pero sí que se entienda que debe reparar esta actitud. Para esto se deben poner metas que se cumplan (permisos no tan largos, menos mesada, etc). Castigos donde toda la familia termina afectada no funcionan, como por ejemplo, cancelar las vacaciones.
•Mirar el proceso de seguimiento que como padres le hicieron a sus hijos pues en ocasiones actitudes como llamados del colegio o notas que no fueron atendidos pueden provocar esta situación. De esta manera tomar acciones preventivas.
Los padres deben esforzarse con crear un plan de estudio para los ratos libres y una vez iniciado el año escolar. Tampoco deben esperar que porque el hijo está repitiendo sea el mejor de la clase.
Los estudiantes deben asumir que se perdió un año escolar y no un año de vida. Asumirlo con un aprendizaje y hacer una autoevaluación para mirar lo positivo de la situación y continuar hacia una nueva oportunidad. No inclinarse hacia la deserción académica o hacia los colegios semestralizados.
El estudiante debe hablar con los padres en un momento de calma y de profundo respeto hacia sus sentimientos pues el padre no solo hace una inversión monetaria, sino que tiene ilusiones y expectativas con sus hijos.
• No solo llegar ante los padres con la noticia de la pérdida del año, sino que deben ofrecer soluciones y un plan de contingencia.