Personaje / 27 de junio de 2020

Tres voces de la radio que están a otro nivel

Locutores Joyce Lozano, Alí Guerrero y Sandra Escudero.

Miredvista.co

Joyce Lozano, directora de Radio Tiempo; Alí Guerrero, exdirector de La Reina, y Sandra Escudero, reconocida locutora de Olímpica, hablan de su trayectoria y de sus proyectos y de la radio que se hace hoy en Barranquilla.

“El secreto está en amar lo que haces”

Considerada un referente, la voz femenina por excelencia en la radio de Barranquilla, Joyce Lozano habla sin afanes de lo que han sido sus 32 años de trayectoria al frente de los micrófonos.

Su voz gruesa, llena de finos matices y muy bien educada suena a pop, dance y rock, y, si cerramos los ojos, evoca a Michael Jackson, Madonna, The Police, Sting, Cher, Shakira, Andrés Cepeda, Gian Marco, Siam, Yatra, Vives o los Morat.

Su historia en la radio barranquillera comenzó hace 33 años, cuando luego de graduarse como comunicadora social en la Universidad Autónoma del Caribe, y tras un breve paso por la emisora de esa institución, la llaman de Emisoras ABC (1987), que era entonces una emisora musical en AM y que buscaba una voz femenina. “Valoro mucho esa etapa porque se trabajaba con las uñas y allí aprendí muchísimo, por ejemplo, a editar y a hacer una transmisión en vivo”, recuerda.

De allí su estilo siguió dejando huella en su primera etapa en la Organización Radial Olímpica, concretamente en Oro Stéreo (1987) y en Radio Tiempo (1990). Ese año llegó a un proyecto nuevo de Caracol, muy juvenil y fresco, Radio Activa, pero siete años después regresó a la Olímpica donde primero hizo música crossover en Radio Olímpica, y desde 2000 dirige Radio Tiempo. También llevó concepto de Oro Puro (solo música anglo) al canal regional, donde el programa estuvo al aire hasta 2017. Ahora sueña con llevarlo a un canal de Youtube especializado.

“Parece mucho tiempo, tres décadas, pero la verdad no los he sentido, porque cuando uno ama lo que hace el tiempo parece que no pasa. Yo amo la música, amo la radio”, dice Joyce desde su casa, donde hoy, en medio de esta cuarentena, sigue dirigiendo la emisora y haciendo sus programas, Clásicos, de 8 a 10 a.m., y Tiempo de luna, de 5 a 8 p.m.

Sobre la radio que se hace hoy en Barranquilla, Joyce dice que cuando oye a algunos colegas gritando, ella valora mucho los consejos recibidos.

“Creo que gritan porque no han tenido quién les guíe y quién les diga que hacer radio no es gritar. Como me dijo Henry Jiménez alguna vez, antes de hablar hay que conectar la lengua al cerebro. A las chicas no hay quién les diga: baja el tono”.

En este punto, mira en retrospectiva su trayectoria y habla con gratitud a quienes considera sus maestros en el oficio: Leonidas Otálora, Henry Jiménez, Rafael Páez y Tito López, en Caracol.

A futuro, ella se sueña al frente de una emisora anglo, especializada en clásicos y en pop en inglés. “No pasan de moda”. Apunta que hoy muchos en la radio adoran el reguetón, música que ella describe como “efímera”, “fácil”. “Es que no hay forma de que atesores nada en ese género, porque a los dos meses se desaparece”.

“Lo primero es servirle a la gente”

Sandra Escudero ‘pintó’ desde estudiante de comunicación en Uniautónoma que lo suyo era la radio. Con dos compañeras, Camila Chaín y Paola Cárdenas, ‘jugaban’ en los estudios de radio y televisión a ser periodistas, haciendo ‘reportes’ de la guerra en el Golfo Pérsico o dando consejos a oyentes de un imaginario programa radial que solo ellas conocían.

Lo que comenzó como un juego se volvió realidad en 1999, cuando aún siendo estudiante entró a La Vallenata, para hacer junto con Chaín el programa Vallenatos de mujer. Así se inició su trasegar por la radio, en el que hoy es destacada por su linda y versátil voz y por su talento también en televisión y en el mundo de las redes sociales, en el que es una reconocida influencer.

La trayectoria de Sandra incluye su paso por las emisoras La Reina y Radio Mar Caribe. Desde hace 17 años es una de las locutoras estrellas del programa Temprano es más bacano, en Radio Olímpica, donde ha sabido mantenerse en un formato en el que predominan los hombres.

“En general creo que la radio es un poco machista, de hecho a nivel local el mayor referente femenino es Joyce Lozano, la única mujer directora. Creo que el secreto para uno como mujer está en no amilanarse ante nada, sentirse capaz de tocar cualquier tema. Yo no soy experta en fútbol, por ejemplo, pero no por eso dejo de opinar sobre el tema si me toca”, dijo.

Sandra, que cantó en un tiempo con el grupo Cumbia Caribe, incursionó en la televisión regional con el programa El Empleador, que auspició por tres años la ANTV. Dice que como profesional de los medios de comunicación no se deja encasillar en un rol específico. “Yo utilizo mi voz para muchas cosas. Anuncio canciones, hago crónicas, leo cuentos para niños, en fin. Creo que uno debe ampliar su campo de acción y ser capaz de hacer varias cosas y de hablar de diversos temas, y en ese sentido he sido autodidacta. Es mi consejo para quienes empiezan en esto”, asegura.

Afirma que a veces quienes hacen radio se olvidan de la función primaria de esta. “La radio informa, pero también educa e instruye, además de divertir. La gente nos escucha y modela formas de hablar, y es probable que alguien diga: esto te lo escuché a ti».

«Pienso que en algunos casos, algunos colegas caen en estilos no apropiados y la verdad es que debemos ser mucho más responsables con lo que decimos, sobretodo en estos tiempos de pandemia».

«Como medio de comunicación realizamos una labor social importante, debemos servirle a la gente, y esto es lo más importante”, señaló. Añade que lo otro es el estilo con el que cada quién elige identificarse, lo cual, asegura, se puede llegar a revisar.

En estos días de trabajo en casa Sandra –que sueña en un futuro hacer en TV un programa de opinión fresco y cero acartonado— ha estado muy juiciosa con un proyecto digital que la tiene encarretada: Historias de cuarentena, unas minicrónicas de entre 3 y 12 minutos que ella mueve a través de sus redes sociales. “Adoro la crónica y mi referente en este sentido ha sido Ernesto McCausland, me encanta”, dice al final.

“El respeto por el oyente no se debe perder”

En las mañanas, Alí Guerrero se alistaba para ir al colegio oyendo las noticias del día en la voz de Marcos Pérez Caicedo; cuando regresaba al mediodía almorzaba escuchando a Édgar Perea y los domingos se embelesaba oyendo los comentarios deportivos de Fabio Poveda Márquez.

Su oído se habituó tanto a escuchar radio, o mejor dicho, a las voces y los programas que oía en ese entonces su papá, que, a los 12 años, se le dio por hacer sus propios programas en el baño, donde se encerraba con dos grabadoras en las que en una ponía la música y en la otra grababa en casettes su intervención: anunciaba canciones, daba la hora, leía titulares y hasta imitaba las voces comerciales.

“Después se los hacía escuchar a todos en la casa y se reían de mí. Por eso puedo asegurar que la radio ha sido mi gran pasión, mi vida”, asegura Alí Guerrero, reconocida voz en la radio vallenata que el año pasado fue escogida como la mejor del país en los Valledupar Awards, un premio instituido en esa ciudad para exaltar lo mejor del vallenato.

Ya en el bachillerato tuvo sus propias voces favoritas: Jairo Paba, Rafael Paéz, Luis Arias, Luis Altamiranda y Edgar ‘El caballo’ Castillo. “Ellos hicieran que me gustara más la radio musical”, dice. Al graduarse decidió irse a Bogotá a tomar un curso intensivo de un año en locución y dirección de radio y televisión. Al finalizarlo, en el 85, fue elegido como la mejor voz del Colegio Superior de Telecomunicaciones.

Alí Guerrero, ‘El bombardero’, como le llaman, empezó a los 18 años –incluso antes de matricularse en la carrera de Comunicación Social de Uniautónoma— su periplo en la radio barranquillera. Comenzó leyendo noticias en Todelar y Sutatenza, luego pasó a Antena 2. Con Efraín Peñate estuvo en Radio Mar Caribe, leyó comerciales en las transmisiones de Braulio Cimarra en Todelar, y a los 20 años ya estaba narrando fútbol en Colmundo Radio.

En el 90 Luis Arias lo llamó a la emisora que él dirigía, Bienvenida Stereo, de Caracol, donde a los 6 meses fue nombrado director, en reemplazo de Arias, quien renunció. Tenía 22 años. “Esa noche no dormí de la emoción”, recuerda hoy.

Allí, Guerrero empezó un programa llamado Bienvenido el vallenato que trepó al primer lugar del rating y consolidó su imagen en ese género musical en los cinco años que duró. Olímpica lo fichó en el 95 para que hiciera un programa similar (Temprano es más bacano), al tiempo que la Organización lo nombra director de La Reina. En esta última tuvo su mejor momento entre 2000 y 2006. Al año siguiente, y hasta 2019, dirigió Radio 1 y Rumba en RCN.

En sentido general, Alí Guerrero lamenta que en la actualidad se haya perdido el respeto por el oyente en algunos espacios.

“Uno puede ser chévere y jugarse con el oyente, pero no se nos olvide que la radio informa, educa e instruye. Eso se ha ido perdiendo y en esta pandemia estamos pagando el precio de la cultura del irrespeto”.

Lo anterior, explica, porque a la radio haya llegado gente que tiene un concepto errado del medio “y que cree que todo es desorden y pachanga. No emulan a un Jairo Paba, que era un profesional integral que sabía narrar, leer noticias, animar, improvisar, hacer un libreto o hacer una transmisión en directo. Y este curso lo hicimos muchos en el medio, Ralphy Polo, Javier Echeverri, pero por lo visto ya no es así”.

El año pasado estuvo 8 meses en la emisora independiente Mi Vallenatísima y desde febrero de este año volvió a La Reina con su programa Vallenatos con Alí. Este hombre de radio también es reconocido regionalmente por su paso exitoso por Telecaribe con Cheverísimo (8 años) y Vallenatos con Alí (4 años). Su sueño en un futuro es dirigir a su gusto su canal de Tv o su emisora.

+ Noticias


Uribe y Díaz suman su segundo título con el Porto de Portugal
¿Keratina? Pros y contras del producto capilar más famoso del país
Sofía Carson actúa y canta en la película de animación ‘My Little Pony’
‘Calderito’: el realizador audiovisual y bloguero con más sazón del Caribe