Nuestra Gente / 4 de mayo de 2024

Empírico pintor porteño cuenta la singular manera de mostrar su arte

José Valderrama con una amiga que luce uno de sus coloridos estampados inspirados en el mundo marino.

Miguel Utria

José Valderrama, quien dice que su estilo es particular, estará exponiendo sus obras en un hotel próximo a inaugurarse en Puerto Colombia.

No estudió pintura, todo lo que sabe fue aprendido por iniciativa propia y sus creaciones han sido exhibidas en diferentes escenarios desde los que ha reclamado más espacios para los artistas plásticos.

Siendo muy joven trabajaba en un banco durante el día, y por las noches se dedicaba a la pintura. Asegura que pinta sobre cualquier superficie, desde una piedra o cocha de mar y un totumo hasta un lienzo pasando por porcelana, cerámica, metales, etc.

La naturaleza y paisajes marinos hacen parte de las obras que realiza Valederrama.

En esas prácticas de ir plasmando sus ideas en todo tipo de elementos o superficies, en una ocasión llevó sus creaciones a prendas de vestir femenina en diseños creados por él mismo.

Son prendas de playa, inspiradas en lo que tiene a la vista las 24 horas del día, pues su residencia está ubicada frente al mar, en Puerto Colombia, donde inició esta etapa de su trabajo.

Además del diseño, el artista porteño estampa piezas como ésta, ideales para la playa.

“Cuando me retiré del banco invertí la plata de la liquidación en la compra de un lote donde hice mi casa y al lado monté la primera galería de arte que hubo aquí. Eso porque los artistas teníamos poco espacios para nosotros, entonces hacíamos exposiciones aquí”.

Considera que su estilo es muy particular, que no se parece a ningún otro y que puede llevar su trabajo a cualquier parte de mundo y nadie podrá compararlo con algún otro.

“Es un estilo primitivista y subrealista, realizado en base a un tratamiento que le hago a la naturaleza con un tratamiento muy especial que le hago a los colores y que dan un estilo muy diferente a los demás. Yo he recorrido decenas de salones y exposiciones y no encuentro algo similar”.

La presentación de su obra en sociedad fue en el año 1980 en el bar Baró, ubicado en la calle 72 y en el que confluían muchos amantes del arte cuando salían de las exposiciones de la Galería Lara, muy cercana al lugar.

En una ocasión entre conversaciones de asistentes se llegó a la idea de que en el establecimiento se hicieran exposiciones dada la acogida que el mismo tenía por parte de los artistas y amantes de las artes. Y así se dio esa oportunidad para su primera exposición.

“Yo he pintado en cualquier superficie porque en todas se puede pitar, solo es saber escoger el tipo de pintura adecuada. He Pindado en piedra, cerámica, sobre todo en cerámica, pero ahora he vuelto a pintar en lienzo para impactar el mundo de la moda”.

Se refiere a la transcripción de los dibujos, de los cuadros a las telas mediante el sistema de impresión industrial, estilo que permite que los estampados sean más económicos que los existentes en el mercado tradicional, según expresa.

Explica que la idea le vino a la mente tras haber estado más de dos meses en cama por quebrantos de salud, que le hicieron cuestionarse sobre el riesgo que corrían sus obras de perderse sin tener la oportunidad de mostrarlas al público.

En ese entonces ya había empezado a hacer sus primeras creaciones en el mundo de la moda y tenía toda su obra de arte en formato digital. Decidió hacer un préstamo y lanzarse a la idea de industrializar su idea, que tuvo la acogida de sus amigos y colegas más cercanos.

“Ya yo había hecho unos pininos en unas telas y unos pañuelos, y los fui agrandando hasta que llegué a pensar que con eso podría embellecer la figura femenina. En Puerto Colombia había una diseñadora de modas llamada Lorena Tesillo, quien me animó y comenzó a decirme cómo hacerlo, y eso me fue quedando en la mente”.

De ahí nace todo el proceso para la realización de un primer desfile que fue un éxito por la acogida que tuvieron los diseños presentados, porque los mismos hacían ver las telas con clase y muy finas, según afirma.

Tiene en mente una próxima exhibición de su obra gracias a la invitación que le hicieran de un hotel próximo a inaugurarse en su municipio, pero asegura que hacen falta espacios de apoyo a los artistas y que no hay bancos que les presten para sacar adelante sus emprendimientos pues asegura que si no hace parte de una fundación legalmente constituida, los prestamos no fluyen.

La idea de la exhibición es novedosa y fuera de lo común, según explica el artista. Como los vestidos tienen impresos los contenidos de los cuadros que estarán colgados en el área de la exposición, en medio de los asistentes estarán modelos luciendo los vestidos con las réplicas de los cuadros en sus estampados.

“La idea es que los asistentes, en especial las damas, tengan contacto directo con los diseños, que se acerquen a las modelos que observen las prendas de vestir y elijan las que les gusten. La idea es exponer y vender al mismo tiempo.”, explicó el pintor y diseñador.

Las prendas que diseña José Valderrama son pensadas en la mujer que va a disfrutar de un baño de mar, a una fiesta en la playa, o a la piscina. Son batas estilo manta guajira, salidas de baño, faldas estilo pareo, con volumen y colores muy vivos en los que sobresalen el amarillo, naranja, azul, morado y verde, y los dibujos están relacionados con el vida del mar.

Agregó que en el espacio de exposición hay una exhibición de las prendas que llevan las modelos, para que si una de las prendas mostradas es del agrado de una asistente, ella pueda llevarla enseguida. Pero si por algún motivo el modelo de su agrado no se ajusta a su talla, ella puede solicitarlo y se le ajusta o confecciona acorde con sus medidas.

En su papel de gestor cultural consiguió que su idea de que Barranquilla y el departamento del Atlántico tuvieran un museo de artes plásticas, con una orientación muy técnica, diferente al del ya existente Museo de Arte Moderno de Barranquilla -MAMB- fuera una realidad.

Ello fue posible tras el aval del entonces gobernador Carlos Rodado Noriega, y el acompañamiento de la secretaría de Cultura, en cabeza de Carla Celia, el mismo fue abierto en la sede de lo que es hoy el Museo del Atlántico.

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