Lo último / 19 de febrero de 2022

“¡Qué cara está la vida!”, la expresión más sentida en el hogar

Patricia Escobar

Un mercado hoy se hace con el doble de lo que se hacía hace menos de tres meses. Y eso sin contar que todos los servicios públicos han tenido un aumento significativo y constante.

Muchos se alegraron cuando, a finales del año anterior, se acordó que el salario mínimo para el 2022 sería de un millón de pesos. Eso nunca se había visto. Pero pasado el primer mes de este año, el clamor general es que todo está por las nubes y que ese valor no alcanza para medio vivir.

Distribuir el presupuesto familiar es un dolor de cabeza en la mayoría de los hogares

Es el caso de Isabel Cadena, cajera de 35 años de una cadena de una reconocida cadena de supermercados, que vive en la Ciudadela 20 de julio, al suroccidente de Barranquilla. “La verdad es que alcancé a entusiasmarme con el salario ¡y hasta me sentí millonaria pensando en que con el pago de dociminales y feriados la situación me iba a mejorar!”, dice entre risas la desparpajada mujer, casada hace diez años, y madre de dos varones de 9 y 7 aós y una niña de 3.

Fui una ilusa, admite, porque enseguida comenzó a dispararse todo: los servicios –sobre todo la luz–, la cuota moderadora de la Eps y la comida. “Es increíble como subió la carne, el queso, la papa, los plátanos, ¡todo! Antes con 400.000 pesos hacía una comprita que me alcanzaba casi para la quincena, pero ahora eso no me sirve de nada. Imagínese usted, una libra de carne en caso 20 mil pesos. Practicamente ese año la he visto en la foto de la carnicería” apunta.

Está claro que el mundo entero por varios factores, y no sólo por la Pandemia, está atravesando una de las crisis económicas más graves de los últimos 100 años. Hay escasez mundial de productos, altos costos de producción y logística, y una devaluación del peso galopante.

Efectivamente, un mercado hoy se hace con el doble de lo que se gastaba hace menos de tres meses. Y eso sin contar con que todos los servicios públicos han tenido un aumento significativo y constante.

MiREDVista comparó los gastos de tres familias de estratos 4, 3 y 2, y llegó a la conclusión de que los colombianos, o por lo menos los barranquilleros hacen magia para poder estirar el salario o los ingresos y no morir de hambre.

Resulta que los productos de la canasta familiar, los básicos con los tubérculos, verduras y frutas han alcanzado precios inimaginables. La papa, por ejemplo, básica en todas las preparaciones de los colombianos subió en enero, según el DANE un 140.16% con relación a enero del 2021. La cebolla, el plátano y el aceite de mesa también han sufrido incrementos superiores al 100% en comparación al año anterior.

Los precios de los fertilizantes e insumos se encuentran muy elevados, por los costos de flete, la escasez de contenedores, el precio del petróleo, y una menor producción del producto debido a la quiebra que enfrentaron los pequeños productores de este producto básico de la canasta familiar.

Lo que afecta a la papa afecta también a todos los productos agrícolas o que vienen del campo. Por ello también las carnes, los huevos, los lácteos están escasos o por las nubes.

Desde 2016 hasta nuestros días, las tarifas de la energía eléctrica, el gas o el servicio de agua potable han experimentado fuertes subidas porcentuales, tanto en los cargos fijos, como en los variables. Cuando los dígitos del aumento se acercan a dos o son de dos, es francamente inmanejable su control. Y eso viene sucediendo en el Caribe colombiano.

Según el DANE, la canasta familiar es el conjunto de bienes y servicios que incluye alimentos o artículos de primera necesidad y productos y servicios relacionados con la salud, la educación, el vestuario, el transporte y el esparcimiento, entre otros.

Leonardo Mulford, gerente comercial de Granabastos en Barranquilla, dijo a El Tiempo que es evidente el incremento en el precio de los alimentos, y estimó que las frutas y verduras están entre el 20 y el 40 por ciento más caros. “Los cárnicos vienen caros desde hace mucho tiempo, están estables en estos momentos, pero los precios también están costosos”, aseguró.

Es por ellos que en el hogar de los Borrero Bonett, en Villa Carolina, están redistribuyendo sus gastos para que el salario pueda alcanzarles. Lo que tienen claro es que van a reducir de la dieta familiar el consumo de carne de res, que van a reemplazar por cerdo y pollo; de jugos, que cambiaron por agua –“además de barato es más sano”, aseguran– y de harinas. “Toca hacerlo así, comer moderadamente, consumir más granos, menos harinas y azúcares y dejar las frutas, porque ya uno no puede darse esos lujitos”, asegura la jefa del hogar.

Con base en las quejas ciudadanas, seleccionamos al azar, una familia de los estratos 2, 3 y 4 para presentar un panorama de lo que le cuesta a una familia básica (dos adultos, dos niños) vivir en la ciudad.

Familia estrato 2 (Dos adultos, tres niños)

Vivienda. Pago arriendo700.000
Gas     25.000
Agua60.000
Luz120.000
Celular55.000
Internet90.000
Mercado700.000
Transporte (4 personas)400.000
Extras de salud y/u otros?
Vestuario y bienestar       ?
Entretenimiento?

Familia estrato 3 (Dos adultos, dos niños)

Vivienda. Cuota banco
Gas35.000
Agua80.000
Luz130.000
Celular65.000
Internet110.000
Mercado1.100.000
Servicio doméstico (4 dias/mes)200.000
Transporte (dos personas)300.000
Extras de salud y/u otros?
Vestuario y bienestar       ?
Entretenimiento              ?

Familia estrato 4 (Dos adultos, sin niños)

Vivienda. Cuota banco947.000
Gas30.000
Agua90.000
Luz350.000
Celular165.000
Internet173.000
Mercado1.300.000
Servicio doméstico (4 días/mes)200.000
Administración conjunto60.000
Transporte300.000
Extras de salud y/u otros?
Vestuario y bienestar              ?
Entretenimiento?

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